Esta ciudad es la bomba!

Nunca antes había estado en lo que antiguamente se denominaba ciudad, la verdad es que según entre supe que me sentiría a gusto. Nada más entrar recibí la cálida bienvenida del sheriff, me informó de como funcionaban las cosas en este nuevo mundo. Al parecer como moneda de cambio se utilizan las chapas de nuka cola; !Y yo tirándolas a la basura como un tontaina! Al menos me ofreció un empleo para que me ganase la vida. A partir de ahora seré desactivador de bombas nucleares, el empleo tranquilo y rutinario que siempre quise. Al parecer hay una bomba en medio de la ciudad.

Según me informaron un tal Moriarty tenía información sobre donde había estado mi padre así que me dirigí ahí sin pensármelo. Resulta que el tal Moriarty este tenía un bar. El bar no se parecía en nada al del refugio, olía vómito e incluso se ofrecía servicios de acompañante; la verdad es que si no fuera porque no tengo dinero hubiera accedido encantado. Aí dentro no me tope con Moriarty, sino con un personaje de lo más extraño. Vestía traje como antes de la guerra y parecía de muy finos modales, sin duda desentonaba del resto de despojos. Nada más verme se acercó a mi, yo al principio pensé que era Moriarty pero enseguida me hizo un ofrecimiento parecido al del sheriff !Quería que activara la bomba! Se ve que me han tomado por un experto en explosivos, creo que es porque se cuenta la leyenda de que los refugiados sabemos mucho de esto. La verdad es que nunca he manejado explosivos pero ahora por lo menos cobraré haga bien mi trabajo o lo haga mal, pase lo que pase gano. Al poco rato llegó Moriarty, el verdadero, este me habló mucho sobre mi padre, sobre su vida antes de ir al refugio; yo ni siquiera sabía que había estado fuera del refugio. No quiso decirme a donde había ido, al parecer aquí nadie hace nada por el prójimo gratis, pero he conseguido un buen acuerdo.

Al parecer tenía que salir de la ciudad y reclamar unas deudas para Moriarty, pero no podía salir ahí fuera sin estar bien armado, al parecer los bichos no son lo peor que habita aquí a menudo los propios humanos somos una amenaza. Antes de salir me dí cuenta del hambre que tenía, las comidas en familia en el acogedor refugio habían terminado. Por suerte, pude comerciar con toda la ropa que lleve. En la tienda de armas conocí a una chica fabulosa, no pudo resistirse a mis encantos y me pidió que le ayudase con un libro de supervivencia, a mi me viene perfecto pues estoy muy escaso de provisiones. Creo que me pasaré por ahí primero pero antes intentaré desactivar esa horrible bomba.

Nada más me dispongo a tocarla se me acerca un puto tarado y me dice que no la toque, que es sagrada, al parecer, hay una especie de secta que se piensa que la bomba contiene poderes especiales. Nada más acercarme vi claro por que fallaba, la verdad es que era una tontería pero al menos me ha servido para ganarme unas chapas.

La tienda de la que me hablo no se encontraba muy lejos pero no me esperó una calurosa bienvenida; resulta que dentro de la tienda se había establecido una banda de drogadictos con poca materia gris y muchas armas. A estas alturas ya se como funciona el nuevo mundo así que prefiero no pagar el error de novato e intento dar el golpe sorpresa entrando a matar. La tienda era gigante así que antes de que cundiese el pánico ya me había dado tiempo de cargarme un par. Al final he salido casi ileso, un cabrón con me ha destrozado el brazo, pero el hecho de seguir vivo es suficiente victoria por ahora. Es mi primer enfrentamiento con el nuevo mundo y casi la palmo dos veces no se si durare mucho. Por suerte en el supermercado hay reposiciones de todo tipo y en abundancia ni siquiera he podido coger todas, así que al menos ha merecido la pena. Lo peor creo que va a ser la noche, con todo el jaleo ya es más de media noche y el hombro me duele un montón pese a las medicinas, por lo que voy a tener que dormir en este colchón adornado con miembros esparcidos, buenas noches.